La 12 es considerada como una de las barras más peligrosas.
El término barra brava se emplea para designar a aquellos grupos organizados y con diferentes grados de profesionalización dentro de la hinchada de un club, una masa amorfa y cambiante, y que cumplen varias funciones institucionales, prefijadas y organizadas, como por ejemplo el control del trabajo de entrenamiento en los polideportivos, vidas privadas de los jugadores, aparte de tener como característica el ser generadores de diversos incidentes violentos, dentro y fuera del estadio, con empleo muy a menudo de armas de fuego y blancas, despliegue pirotécnico y cánticos (cantitos) empleados durante el desarrollo de los partidos.
Las barras bravas, también llamadas el núcleo de la hinchada, se identifican con la utilización banderas (denominadas trapos) con los colores del club, los cuales tienen el carácter sagrado que en los clanes tiene el tótem,[1] y diversos instrumentos musicales, particularmente los bombos. Estas barras también se caracterizan por ubicarse en las tribunas populares, aquellas que frecuentemente carecen de asientos y donde los espectadores deben ver el partido de pie.
La violencia en el fútbol argentino ha estado presente prácticamente desde sus comienzos.[2] Desde el primer asesinato registrado, ocurrido en Montevideo, en 1924, luego del último partido de la Copa América entre los locales y la selección argentina, hasta comienzos del siglo XXI, este fenómeno se ha cobrado una cifra estimativa de por lo menos un centenar y medio víctimas fatales y gran cantidad de heridos. Hasta el año 2000, sólo 16 casos terminaron en condena, involucrando a 33 personas.[3] Si bien en Argentina todas las barras bravas son consideradas peligrosas, organismos de seguridad[4] consideran las de River Plate, Boca Juniors, Rosario Central y Newell's Old Boys como las más peligrosas.